Se lo que hicísteis la última víspera de Todos los Santos

        Cada año, cuando llega la noche mágica del Samhain Celta o, para nosotros, Día de Todos los Santos la conciencia humana se remueve, cada una en su propia faceta. Es un día para recordar si cabe aún más a los seres queridos que ya no están entre nosotros. Los cementerios se visten de un floreado multicolor mientras la incandescencia de una vela da luz al camino de las almas. Es un momento para la reflexión y el recuerdo. Sin embargo cuando cae la noche todo es respeto, silencio...incluso miedo.

        Tengo el recuerdo de la niñez en la que unos cuantos “valientes e insensatos” chavales acudían al cementerio aquella noche. No era la inquietud de un adulto en busca de respuestas sino el juego de un adolescente lo que llevaba a aquellos chicos a rondar el camposanto, y de paso subir un poco la adrenalina con algún que otro susto proveniente, como era de esperar, del mundo de los vivos.


        En busca de señales.


       Hace muchos años que llevo buscando esas señales, realizando experimentos de diversa índole, la gran mayoría de veces apartado del ruido mediático que al final te posee haciendo que pierdas el verdadero sentido con el que te introdujiste en estos menesteres. Y qué duda cabe que la víspera del Día de Todos los Santos ha sido una de las noches de “obligada cita” en busca de respuestas o evidencias desde hace ya 15 años.  Quince vísperas en las que he sido acompañado por    

        La historia está llena de relatos y vivencias en la víspera del Día de Todos los Santos. Algunos de ellos posiblemente respondan a leyendas distorsionadas, otros tantos a malinterpretaciones de unos cuantos visionarios pero otra parte, aunque menos numerosa, recoge auténticas experiencias místicas o relacionadas con ese supuesto y tan buscado Más Allá. Y es que la mayoría de mortales pensamos en multitud de ocasiones qué ocurre cuando fallecemos, es una inquietud que no podemos evitar. Por ello cualquier signo que pueda inclinar nuestra balanza hacia la credulidad o el escepticismo bienvenido será y desde luego que la víspera del Día de Todos los Santos es uno de esos momentos del año en los que estamos más atentos y abiertos a observar cualquiera de las señales o signos mencionados.

diversos amigos y compañeros provomidos igualmente por su llamada interior. Castillos, casas abandonadas, lugares oficiales, casas particulares con antecedentes dramáticos, incluso cementerios... Los escenarios han sido dispares y los resultados variopintos. Y si hay algo que puedo sacar en claro es que precisamente en los cementerios es donde menos resultados he obtenido. La respuesta puede ser muy lógica y es que si verdaderamente hay vida después de la muerte... ¿quién iba a querer estar en un cementerio? No tendría sentido.


        Este año he vuelto a repetir. Hacía ya unos cuantos que no visitaba en esa noche este sitio que dejaré en el anonimato antes de que se convierta en lo que se ha convertido el viejo Sanatorio antituberculoso de Sierra Espuña. Esa misma noche y noches atrás recibía numerosas invitaciones para unirme a una “excursión” a dicho lugar, nada más lejos de mis intenciones.  Así pues con los equipos técnicos necesarios, un puñado de compañeros y algún que otro invitado más que quiso ser testigo de los experimentos, nos pusimos en camino.

        Lo bueno de este rincón es lo apartado que está de del núcleo urbano. Es un lugar excelente por su ubicación, separado de cualquier punto habitado más de 15 km. Si aquella noche se nos colaba “alguna voz” en los equipos ésta no sería humana, sin duda.

        Eran las 23 horas de la noche del 31 de octubre. Comenzamos a disponer el material técnico sobre una mesa portátil, una gran compañera de fatigas durante muchos años.  Unas velas alumbraban ténuemente las diversas estancias del lugar mientras que algunos sensores volumétricos y de infrarro-

jos quedaban ubicados  por Paco en lugares estratégicos del inmueble. La videocámara de Antonio registraría la sesión hasta agotar su autonomía, nunca se sabe. Sofisticados sistemas de grabación digital y microfonía sensible  de amplio espectro de frecuencia dejaban atrás aquellos años en los que las cintas de cassette y micrófonos obsoletos  eran los reyes de la noche.

        3,2,1...¡¡ estamos grabando !!


    Las primeras inclusiones psicofónicas no se hicieron de rogar. Susurros espontáneos rompieron el frío silencio de la noche como si de un calentamiento previo se tratara. Las voces aparecían en umbrales muy al fondo de las grabaciones y sus mensajes no eran del todo claros. Nada que después de tantos años pudiera llamar mi atención. “Necesitábamos” voces más claras, más audibles, más intensas... Los invisibles parlantes comenzaron a inmiscuirse en nuestras mínimas intervenciones durante la grabación. Al preguntar a Antonio en plena prueba qué automía tenía la cámara de video y contestarme éste que “una hora y media” surge una voz inmediatamente después que dice “Hora y veinte” como si supiera o quisiera precisar con extrema exactitud el dato que yo había solicitado. En otra ocasión, cuando preguntamos si podían activar los sensores otra voz aparece diciendo “concéntrate en él”. Esta voz fue muy interesante pues parecía hablar en tercera persona, como si su interlocutor no estuviera solo y diera indicaciones a “alguien” más que estuviera “a su lado”. Como dato curioso el sensor se activó.

Uno de los momentos de noche

     Otra de las voces de la noche surgió a mitad de la experimentación. Al lanzar varias fotografías a una de las salas, Antonio me preguntó si “había sacado algo” refiriéndose a si había aparecido algo extraño en las tomas, y en ese instante surge una voz que exclama “es-tá-ba-mos entrando” como si con aquella expresión quisieran indicarnos que estaban “accediendo a dicha sala” justo en el momento en el que dejé de lanzar las instantáneas.

      

     Muchas veces me pregunto si los productores de estas voces nos pueden ver o si incluso tienen algún vínculo con alguno de los presentes en los experimentos. Hay ocasiones en las que no tengo más remedio que pensar que así es, sobre todo después de escuchar psicofonías en las que estas voces te llaman por tu nombre. Así ocurrió en una de las capturas de la noche con una extrema nitidez.


    En total más de una veintena de registros nos acompañaron durante varias horas de grabación.

       Sin embargo confieso que la noche “mágica” fue bastante normalita. A lo largo de todo este tiempo he conseguido voces tan sumamente intensas y audibles que cuando obtengo registros menos claros y nítidos casi que opto por deshecharlos. Ciertamente me he vuelto muy selectivo a la hora de guardar psicofonías. Debe de ser el tiempo que llevo experimentando que cada vez me hace ganar objetividad. El fenómeno en sí es tan difícil de trasladar a la sociedad que si no presentas material perfectamente audible es mejor que no lo hagas. De lo que no hay duda es de que fue otra de esas muchas noches en las que un grupo de personas con ganas de saber más acerca de nuestra propia esencia y transcendencia se unieron en torno a una misma causa.


        Regresamos a nuestros respectivos hogares satisfechos por la experiencia de aquella noche y con ganas de volver a desplegar equipos. El posterior examinado del material ha arrojado más de una veintena de psicofonías que, aún no siendo “lo más claro” que he podido captar, han merecido casi todas ellas un lugar en mi particular archivo.


        Estos son algunos de los registros conseguidos durante la noche.



oido.mp3  psicofonía espontánea surgida durante el transcurso de una de las grabaciones


   

Pedro.mp3psicofonía espontánea que aparece mientras revisamos unas tomas fotográficas


  

hora y veinte.mp3 voz que confirma la duración que tendrá la grabación de video


  

En Mi casa.mp3...: psicofonía espontánea que aparece en mitad del inicio de una grabación. Tras decir “... En mi casa...” sigue hablando pero nuestras  voces solapan el final de la frase quedando esta imperceptible.