Nuevos Análisis a Las Caras de Bélmez

    El programa de televisión Cuarto Milenio que dirige y presenta el periodista Iker Jiménez ha estrenado su décima temporada abordando uno de los asuntos paranormales más extraordinarios y polémicos de cuantos han sucedido en nuestro país: Las Caras de Bélmez.

Desde que surgiera allá por el año 1971 el fenómeno se ha debatido entre el fraude, para unos, y el gran misterio para otros. La opinión social siempre ha estado dividida en estos dos grandes frentes, detractores y creyentes, cada cual, con sus argumentos en la mano, ha opinado una o otra cosa. Pero... ¿por qué las Caras han tenido que ser nuevamente expuestas a un tribunal científico?


     Cuando escucho por ahí que en esto de los fenómenos paranormales no hay Ciencia no puedo más que esbozar una sonrisa y pensar que aquel que pronuncia tales palabras está muy falto de documentación e información. Y a las pruebas me remito. Las Caras de Bélmez han sido evaluadas, cotejadas, analizadas y puestas en cuarentena durante 43 años al amparo de numerosas entidades científicas. Pensar a fecha de hoy que aún estamos ante un fraude supone dictaminar de quien defiende esta postura que su opinión es meramente gratuita.

            He venido estudiando este  fenómeno desde el año 2000 y  lo primero que recuerdo de mi primera visita - además de a una adorable y fatigada abuela- es haber fregado y  frotado el suelo donde estaban las caras con agua y lejía. Con esto vengo a decir que casi ninguno de los investigadores que hemos defendido a cal y canto el asunto Bélmez, después de haber estudiado su comportamiento,  hemos investigado  con una idea preconcedida de que aquello fuera auténtico.

Y lo argumentan poniendo en tela de juicio las principales pruebas y ensayos realizados en la casa:

- PRECINTADO DE LA COCINA. Germán de Argumosa, pionero en las investigaciones oficiales y de estado en 1971 sobre estas materias,  fue el primero,  junto al experimentador y psicólogo alemán Hans Bender, en encerrar un misterio entre cuatro paredes. El procedimiento, que se llevó a cabo el 10 de junio de 1972,  consistió en cubrir la superficie del suelo de la cocina en la que se hallaban los primeros rostros con un plástico de idénticas dimensiones a dicho suelo que fue atravesado por cinta aislante de color negro dando forma así a una superficie cuadriculada con la que se pretendía descartar la manipulación humana de ese suelo si en los próximos días habían modificaciones de los rostros ya aparecidos o surgían otros nuevos . El proceso fue criticado y los argumentos decían que “en ausencia de los investigadores el plástico podía haber sido levantado y por tanto el suelo manipulado por la mano del hombre” a pesar de que los extremos de aquel

        ¿Fisuras en los procedimientos de investigación?

    

     La magnitud de un caso como este nacido en el franquismo, protagonista de numerosas contraportadas del desaparecido periódico del régimen -Diario Pueblo- , en el punto de mira del poder eclesiástico y político, la atenta mirada de detractores y creyentes, la posición de algunos miembros de la familia, etc, etc,  hace, todo unido, que las investigaciones que se han realizado en el interior de esas paredes a lo largo de estos 43 años no hayan sido precisamente fáciles, y por el contrario sí incompletas o imprecisas cuyos procedimientos han reflejado, en algunos casos, la duda suficiente como para que ninguna (o casi ninguna de ellas) pudiera representar la prueba de fuego  definitiva de que estos fantasmas de piedra no sean el fruto de un engaño prolongado en el tiempo.. Así es al menos como piensan los que se resisten a admitir que el fenómeno de las teleplastias pueda  ser la rerpresentación de un desafío trascendente para el ser humano.

  1. -LOS ANÁLISIS DEL SUELO Y LOS DICHOSOS NITRATOS DE PLATA. 


        Desde que brotó la primera de las caras hasta el mismo día de hoy, ha habido diferentes intereses, algunos de ellos oscuros, que han querido dinamitar el fenómeno a toda costa. Los ataques más feroces y “violentos” tuvieron lugar en los primeros cinco años de vida del asunto. Durante aquel tiempo las caras, los dueños de la casa, los habitantes del pueblo y todo aquel que defendía el misterio fue mal visto, ridiculizado públicamente y/o, en el peor de los casos, como le ocurriera al entonces alcalde de la localidad D. Manuel Rodríguez Rivas, amenazado por el mismísimo Ministro de la Gobernación Tomás Garicano Goñi. La operación en cubierto que se llevó a cabo desde distintos frentes para aplastar definitivamente el incómodo Asunto Bélmez culminó en forma de titular: “Se acabó el Misterio”.

Diario Pueblo, que había dedicado numerosas contraportadas en pro del tema Bélmez, de la noche a la mañana, cambió de parecer.  Se había encontrado la “prueba del fraude”. Según parecía las Caras se habían conseguido hacer  con un compuesto salino denimonado “Nitrato de Plata” que actuaría al darle la luz y al paso de un tiempo, como ocurre por ejemplo en los revelados clásicos de fotografía. Aquella pseudo explicación fue tan contundente que supuso el enterramiento definitivo de Las Caras durante años. La trama se había orquestado de una forma tan convincente entre el Estado, la Iglesia y los medios de comunicación que la opinión general sucumbió al veredicto y así los misteriosos rostros dejaron de ser la actualidad de una España inmersa en el fin del franquismo. Sin embargo numerosas teleplastias siguieron emergiendo desde ese suelo sin importarles lo más mínimo lo que se dijera de ellas.

    Entre esas nuevas figuras se encontraba “el Pelao” la imagen quizá más importante y significativa de todas las que han pasado por la casa. En 1975, cuando el fenómeno ya había sido lapidado definitivamente y sometido a un juicio popular en Málaga llamado “Proceso a las Caras de Bélmez”- retransmitido por RNE, llegó el primer examen exhaustivo de la superficie de la casa. Nada más y nada menos que toda una autoridad en la materia, el Dr. J. J. Alonso, director del Centro de Hidrología y Mineralogía de Valencia- organismo dependiente del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). El equipo de Alonso fue el encargado de arrancar literalmente del suelo el trozo de cemento en el que había aparecido la imagen y

trasladarlo así hasta sus propias instalaciones en Valencia donde fue objeto de estudio por un período de varios meses. Los procedimientos para la extracción, traslado y análisis de la muestra corrieron a cargo del propio equipo del Dr. Alonso por lo que entendemos que no hubo “fisuras” de ningún tipo y por tanto los resultados en uno u otro sentido debían de ser concluyentes. Y así lo fueron, el informe fechado el 12 de noviembre de 1975 fue tajante “ Al no aparecer Ag y descartarse el empleo de Nitrato de Plata como elemento ajeno a formarse imágenes allí, se estudiaron al microscopio con luz reflejada y ello fue clave  a seguir en las deducciones” (Extraído del propio informe). Pero los “antimisterios” siguen ensuciando la opinión popular con que “aquello se demostró que lo hacían con sales y nitratos de plata”.


-OTROS ANÁLISIS DEL SUELO.

         Pero el de Alonso no fue el único examen científico que se realizó sobre ese suelo. En el año 1991, el grupo Hepta comandado por el jesuita Jose María Pilón quiso encargar un nuevo estudio al CSIC ya que el “Informe Alonso” había sido, aunque concluyente, demasiado escueto y, dicho sea de paso, ciertamente incómodo para el profesional de la ciencia. Pilón y su grupo quisieron obtener más información de la superficie en la que aparecieron las caras  y en todo caso actualizar los análisis que se habían realizado 16 años antes. Y así el 15 de febrero de 1991 se concluyó un nuevo informe sobre el análisis a las Caras de Bélmez. Dicho auto venía firmado por los doctores Francisco José Valle Fuentes y Juan Antonio Martín Rubí, miembros del Instituto de Cerámica y Vidrio. La intención del grupo Hepta fue honesta pero los procedimientos inadecuados. El informe reflejaba que las muestras que había recibido el laboratorio del CSIC para su análisis eran muy escasas, no tenían identificador y una de ellas venía en un sobrecito de azúcar.  El procedimiento tenía fisuras importantes, demasiadas.  Es por ello que, como hiciera Argumosa en su momento, decidieron rectificar el procedimiento encargando un nuevo análisis del cemento puliendo esta vez los errores cometidos en el primer intento de 1991. Como conclusión el informe volvía a dejar patente la inexistencia de Sales y Nitratos de plata así como de otro tipo de agentes químicos u orgánicos que pudieran ser los responsables de las teleplastias.      

-LAS CARAS A FECHA 2014.


    Decía el filósofo David Hume (1711-1776) que “afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias” y eso es lo que no vamos a conseguir con el fenómeno de las Caras de Bélmez. Todos los que estamos bien documentados sobre el asunto sabemos el carácter extraordinario que el fenómeno posee y cada cual elaboramos nuestras propias hipótesis (no científicas) de lo que pueden ser y representar las teleplastias. Descartado el fraude como ya ha quedado más que demostrado hasta la saciedad, lo único que nos queda es acudir a otras explicaciones  trascendentes o cuánticas que se escapan a nuestro control, razonamiento y, por supuesto, a la demostración. 

        Y a todos nosotros, que hemos dejado muchas horas atrás intentando aportar algo de luz al Gran Enigma, no nos cabe la menor duda de que estamos ante el mayor desafío paranormal de nuestra historia y sin querer convencer a nadie de nada, que no es nuestra labor, no cesamos en los intentos de seguir demostrando y actualizando las pruebas, los datos que siguen confirmando que aquellos misteriosos semblantes no son el resultado de una mano humana.

            Esto mismo es lo que pienso que le ha pasado al compañero Iker Jiménez que, sabiendo de antemano de la inexistencia de fraude en el interior de esa casa, ha querido demostrarlo una vez más y con medios actualizados, personal inter  y multidisciplinar de trabajo y llegando hasta el más recóndito rincón del cemento, con una cadena de custodia, una extracción de muestras y protocolo estrictamente científico exento de las fisuras de otros tiempos.

            Las pruebas vuelven a ser concluyentes, taxativas, tajantes, esclarecedoras... Aquellos que sigan teniendo dudas será porque nunca quisieron ver.

            Entre todos, los que llegaron primero y los que pasamos algo después, los que sin medios lo estudiaron, los que con algo más de técnica lo indagaron, los que cometieron/cometimos errores, los que hicieron un proceso limpio, expertos y profanos, experimentados o jóvenes intrépidos, todos, todos sin excepción hemos contribuido de una u otra forma a otorgarle a Las Caras de Bélmez, a la familia y a todo un pueblo la Justicia que un día les fue arrebatada en un proceso conspiranoide. Siguen quedando en el aire las preguntas que siempre estuvieron presentes acerca de las teleplastias


                            ...¿quienes son, dónde están y por qué están ahí?

               

manto de plástico habían sido debidamente sellados con lacre en las paredes. Consciente de que el procedimiento tenía “fisuras” , Argumosa mandó repetir la operación un año después, concretamente el 23 de julio de 1973. Esta vez se aseguraría que la habitación de las caras quedaba oficialmente sellada. En la operación intervino el ilustrísimo notario de la localidad vecina de Huelma, D. Antonio Palacios Luque que con un minucioso y laborioso proceso consiguió cerrar el cuarto a cal y canto hasta el 12 de septiembre del mismo año. Un procedimiento limpio, sin fisuras y extrictamente vigilado con el que se consiguió demostrar que el fenómeno era ajeno a la intervención humana, y así dio fe el notario en su informe. Fue una prueba rotunda y contundente aunque algunos nunca lo  han querido acepter.